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viernes, 18 de julio de 2014

Silencio, voy a pensar



La inquietud y la ansiedad que determinadas personas pueden llegar a sentir cuando se encuentran solas en algún lugar y que las invita a encender la televisión, la radio o realizar algún tipo de actividad como navegar impulsivamente a través del móvil, en algunos casos podrían llegar a desembocar en un problema psicológico, la Fronemofobia.
Este curioso nombre viene a definir una fobia específica que se caracteriza por un miedo obsesivo a pensar, es decir, dedicar tiempo a tomar conciencia de nosotr@s mism@s o de nuestro entorno.

Bastante a menudo tratamos de evitar a toda costa prescindir del ruido ambiental al que estamos acostumbrad@s y que en algunos casos suplimos con el uso de las nuevas tecnologías, de esta manera, se evitan realizar ejercicios de pensamiento y mantenernos siempre ocupad@s.
Constantemente estamos expuest@s a cantidades de información inconmensurables que nos llegan desde una gran cantidad de fuentes, debido a esto, prescindir en un momento determinado de ellas puede generar cierto grado de incomodidad y dar lugar a una impresión de aislamiento.
Organizaciones como la Sociedad Española de Acústica (SEA), preocupadas por este tipo de problemas, promueven información y actividades para el cuidado de los ambientes acústicos con el objeto de concienciar sobre las molestias y daños que producen los ruidos.

La reflexión resulta necesaria para enfrentarnos desde otras perspectivas a nuestro ambiente, buscar otras alternativas a las dificultades y sobreponernos a ellas u observar cómo nos sentimos en un momento determinado entre otras cosas.
Debemos educar a nuestros jóvenes invitándolos a la reflexión, emplear un tiempo para razonar con ellos sobre determinados temas vinculados a su aprendizaje, servir de ejemplo practicando momentos de desconexión y también motivarlos a pensar en sí y por sí mismos.



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